Cuentos que nos dan alas para volar

Nuestro colegio ha celebrado Semanas de la Diversidad Funcional bajo el lema “Cuentos que nos dan alas para volar junt@s”, una propuesta que ha llenado nuestras aulas de historias, emociones y aprendizajes compartidos desde Infantil hasta 6.º de Educación Primaria.

Durante estos días, los cuentos se han convertido en una herramienta poderosa para acercarnos a la diversidad, fomentar la empatía y descubrir que existen muchas formas diferentes de comunicarnos, sentir, aprender y estar en el mundo.

La gran protagonista de estas semanas ha sido la accesibilidad cognitiva. Cada cuento ha sido cuidadosamente adaptado para que todos los niños y niñas pudieran comprenderlo, disfrutarlo y participar en él, utilizando diferentes canales de comunicación y percepción.

Uno de los momentos más especiales fue el cuentacuentos del libro “Yo voy conmigo”, realizado por el Equipo de Orientación del centro en la carpa principal de la Feria del Libro de Granada, donde pudimos compartir esta experiencia con la comunidad educativa, responsables de bibliotecas y representantes de Delegación, en un entorno muy especial.

Este cuento fue adaptado mediante herramientas de Arawrite, transformando las frases en pictogramas para facilitar su comprensión. Mientras la cuentacuentos narraba la historia a través de un cuento gigante adaptado, una de las maestras realizaba la interpretación en lengua de signos, permitiendo que el relato llegara a través de diferentes vías de comunicación.

Además, otra integrante del Equipo de Orientación utilizó la pizarra digital y el proyector para dar vida a los personajes, mostrando imágenes en movimiento y acompañando visualmente cada parte de la historia. De esta manera, el cuento se convirtió en una experiencia multisensorial en la que la vista, el oído, el movimiento y la emoción se unieron para acercar la lectura a todo el alumnado.

La experiencia se completó con una canción creada especialmente para el cuento, con una melodía repetitiva y pegadiza que ayudaba a recordar su mensaje principal:

«Yo soy único, yo valgo la pena, no tengo que cambiar para gustar a nadie.
Mi tesoro está dentro de mí».

A través de un espejo, cada alumno y alumna pudo mirarse y descubrir sus propias cualidades positivas utilizando pictogramas: soy fuerte, soy simpático, soy buen amigo… con todas estas aportaciones se creó un mural colectivo en forma de corazón, símbolo de la importancia de querernos y valorarnos tal y como somos.

Pero este no fue el único cuento trabajado. Cada historia contó con su propia adaptación para hacerla accesible y significativa.

Con “El libro negro de los colores”, el alumnado pudo ponerse en el lugar de Tomás, un niño ciego que descubre los colores a través de otros sentidos. Mediante cajas sensoriales y experiencias manipulativas, los niños y niñas pudieron explorar texturas, sonidos y sensaciones, comprendiendo que existen diferentes maneras de percibir la realidad.

También viajamos a través de otros relatos como “Los 7 ratones ciegos”, donde el alumnado se acercó a una historia basada en una antigua fábula oriental en la que siete ratones intentan descubrir qué es aquello extraño que encuentran junto a su charca.

A través de este cuento se trabajó la importancia de no quedarnos únicamente con nuestra propia percepción, sino aprender a escuchar otras formas de ver, sentir y comprender el mundo. Una historia que nos invita a reflexionar sobre cómo cada persona puede aportar una mirada única y cómo la diversidad de perspectivas nos ayuda a construir una visión más completa de la realidad.

Otro de los momentos destacados fue la actividad en la sala sensorial con el cuento “Hipólito e Hiperta”, que contó con la participación de Beatriz Sánchez de la Rosa, terapeuta ocupacional, quien acompañó al alumnado en una experiencia basada en la comprensión del procesamiento sensorial y las diferentes formas de relacionarnos con nuestro entorno.

Además, contamos con la colaboración de la Fundación Purísima Concepción a través del taller “Ponte en mi piel”, una propuesta que permitió al alumnado experimentar diferentes situaciones y reflexionar sobre las barreras que pueden encontrar algunas personas en su día a día.

Por otro lado, el alumnado pudo acercarse a la realidad de las personas con pérdida auditiva y a la comunidad sorda a través de un taller de nuestra compañera Carolina basado en un lenguaje cercano y emocional del cómic. Obras como “Mundos diferentes”, de Ida de las Heras, y “Supersorda”, de Cece Bell, nos ayudaron a comprender que la diversidad no está en las limitaciones, sino en las diferentes formas de comunicarnos, sentir y vivir el mundo.

Esta actividad permitió reflexionar sobre la importancia de la empatía, la inclusión y la eliminación de barreras, descubriendo que cada persona tiene su propia manera de “escuchar” y hacerse escuchar. Porque incluir no significa que todos seamos iguales, sino aprender a valorar aquello que nos hace únicos y construir juntos un espacio donde todas las voces tengan cabida.

La variedad de actividades —cuentacuentos adaptados, talleres sensoriales, dinámicas de sensibilización y propuestas creativas— permitió trabajar la diversidad desde diferentes perspectivas, favoreciendo valores como el respeto, la empatía y la comprensión de las distintas realidades que forman parte de nuestra sociedad.

La semana se completó con una actividad transversal para todo el centro: “Exprésate”, donde el alumnado creó recomendaciones literarias mediante la técnica del collage, construyendo un gran muro literario colectivo en el hall del colegio.

Porque la verdadera inclusión comienza cuando todos y todas podemos acceder a las mismas historias, sentirnos protagonistas y encontrar nuestro propio lugar.

Esta semana nos ha recordado que los cuentos tienen alas…
pero cuando son accesibles, esas alas permiten que todos podamos volar.

Gracias a toda la comunidad educativa por hacer posible un colegio donde cada persona puede ser, aprender y brillar desde su propia manera de ser.

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